El 30 de abril Pomar se presenta en las oficinas que la SIA tenía en el puerto fluvial de Aisén. Fueron nueva jornadas de viaje en las que se vino conversando con el autor de la solicitud que lo había traído a este territorio. Nos referimos a Manuel Blanco Camilo. Pomar manifiesta que Blanco no le cayó en gracia, lo encontró liviano en su discurso, muy bueno para hablar y siempre mencionando a sus relaciones en Santiago. Pronto comprobaría el ingeniero que mucho de lo que Blanco afirmaba respecto a su situación como poblador del valle Simpson era sólo una fanfarronada. Tanto así que no lo considera realmente un poblador sino más bien un allegado de Juan Foitzick. Este juicio será uno de los de mayor peso a la hora de redactar la recomendación de no aceptar la solicitud de Blanco.
Pero Pomar tampoco simpatizaba con el actuar de la SIA. Meses después de su viaje, surge a la luz que tuvo un serio encontrón con el gerente de la compañía Enrique Tierry, quien lo trató con cierto respeto al recibirlo en las instalaciones, pero el mismo día 30 escribe una carta -que no le entrega por mano estando ambos allí-, en la que denuncia su molestia por la presencia de este funcionario. Pomar recibe la carta cuando retorna a Valparaíso y responde en duros términos a Tierry.
Este funcionario, no aceptó las atenciones de la compañía ni que ésta le cancelara sus gastos de terreno. Guardó prolijamente los recibos y anotó todo gasto realizado, para luego rendirlos directamente a sus superiores solicitando el reembolso correspondiente.
De esta manera Pomar logró llevar adelante un trabajo independiente, serio y sin compromisos ni con la SIA ni con los pobladores… Aunque cabe indicar que su libro manifiesta una fuerte simpatía por la empresa colonizadora de los pobladores libres del valle Simpson.